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El 55 por ciento de la economía en Latinoamérica es informal según el BM

9 sept
4 min de lectura

El 55 % de los trabajadores en América Latina realiza su trabajo en la informalidad, una cifra que se ha mantenido alta durante casi dos décadas, según el informe del Banco Mundial “Racionalizar la informalidad, protección social, la calidad del empleo y crecimiento” que destaca que este uno de los datos claves que se debe tener en cuenta para lograr un objetivo fundamental para el futuro de la región: crear empleo de calidad.


El informe destaca que comprender por qué las personas eligen determinados tipos de empleo y qué obstáculos enfrentan las empresas para crecer resulta fundamental para fomentar trabajos de calidad. Asimismo, agrega que es clave adaptar los sistemas de protección social a una economía cambiante para garantizar una mayor protección social, avanzando así hacia un mayor bienestar para las familias y personas.


En tal sentido insta a no quedarse de brazos cruzados ya no es una opción, “especialmente cuando la región enfrenta el reto demográfico de integrar a millones de jóvenes al mercado laboral”. La región tiene la oportunidad de transformar sus mercados laborales si logra alinear el desarrollo del talento, la construcción de un entorno propicio para los negocios y la protección social en torno a un objetivo común.

La heterogeneidad laboral y la búsqueda activa de bienestar


De acuerdo con el documento del Banco Mundial a informalidad laboral está lejos de constituir un bloque homogéneo de personas. Los trabajadores toman decisiones en función de sus capacidades, preferencias y circunstancias. Comprender esa diversidad es esencial para diseñar políticas que amplíen las oportunidades disponibles y permitan a más personas acceder a empleos productivos y de calidad.


Por ejemplo, no es lo mismo un asalariado informal (quienes suelen ser jóvenes en etapas de transición o que enfrentan barreras específicas de acceso) y los trabajadores por cuenta propia.Estos últimos optan frecuentemente por el autoempleo de manera prolongada y deliberada, valorando activamente "prestaciones" como la flexibilidad horaria, la autonomía y la independencia laboral.


Potenciar el crecimiento empresarial


La evidencia muestra que la mayor parte de la actividad informal prospera en micronegocios y empresas familiares orientadas a mantener una escala local y cercana, en lugar de una trayectoria de alto crecimiento corporativo.


El desafío central radica en la necesidad de fortalecer el tejido empresarial para que más firmas con potencial productivo logren expandirse, generar más puestos de trabajo e invertir y generar valor sostenible. La creación sostenible de empleos de calidad depende de un sector privado dinámico, capaz de invertir, innovar, crecer y generar oportunidades a gran escala.


El desarrollo de nuevas habilidades es el motor más potente para fortalecer la economía: una mejor educación técnica expande las oportunidades de empleo de calidad para los trabajadores, mientras que la capacitación empresarial permite a los emprendedores dar forma a proyectos más sólidos y competitivos generando más empleo de alta calidad.

 

Al mismo tiempo, se busca modernizar la arquitectura de la protección social para que su prioridad sea proteger de manera directa a las personas y sus necesidades en lugar de su estatus de contratación. Este avance se potencia sustancialmente al complementarse con un entorno regulatorio predecible y un acceso inclusivo al financiamiento.

"Comprender las preferencias de los trabajadores es un aporte valioso para diseñar una combinación de políticas que permita la creación de empleos de calidad y altamente productivos". William F. Maloney, Economista en jefe del Banco Mundial, América Latina y el Caribe

El mercado laboral de América Latina y el Caribe se divide en cuatro sectores clave que difieren profundamente según la edad, la educación y los ingresos de los trabajadores. Este gráfico muestra cómo se redistribuyen a lo largo de su vida laboral.


Políticas para alcanzar los tres objetivos de protección de los trabajadores, empleos de calidad y crecimiento


Crear más y mejores empleos no es solo un objetivo económico. Es una condición fundamental para ampliar oportunidades, fortalecer la resiliencia de los hogares y promover una prosperidad más inclusiva en América Latina y el Caribe.


Para lograr un impacto real, se necesita un marco integral basado en el avance simultáneo de los tres pilares de la creación de empleo, destaca el BM:


1.      Componentes fundamentales como la educación y la adquisición de habilidades. Estos constituyen requisitos previos para que prosperen tanto los trabajadores como las empresas. Es necesario elevar los niveles de habilidades del trabajador promedio a través de una mejor educación pública y programas adicionales de capacitación pertinentes para el sector privado, así como ampliar la calidad de los emprendedores “transformadores” mediante la ampliación de la educación terciaria y la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y mejores programas de capacitación gerencial. Tales adelantos pueden aumentar el tamaño y la productividad de las empresas transformadoras y, por lo tanto, incrementar la demanda de trabajadores y los salarios.


2.      Políticas y entorno regulatorio. Los Gobiernos pueden crear las condiciones para que las empresas generen empleos deseables y de alta calidad. Aunque el debate sobre la reforma suele enmarcarse como una lucha por los derechos de los trabajadores frente a la reducción de costos de las empresas, lo cierto es que el sistema actual no funciona adecuadamente ni para las empresas ni para los trabajadores. Hay un amplio espacio intermedio en el que ambas partes pueden salir beneficiadas. Modificar los cálculos de costo-beneficio de los trabajadores alineando mejor los beneficios con sus preferencias estimula la creación de empleo formal y reduce el incentivo hacia la informalidad. Al mismo tiempo, facilitar el crecimiento de las empresas productivas puede contribuir a ampliar el empleo formal de calidad.


3.      Movilización de capital privado. Apoyar el ingreso de emprendedores de alta calidad y permitir que las mejores empresas alcancen su máximo potencial —determinado por su nivel de habilidades empresariales— contribuye a crear empleos formales y reducir los informales. La flexibilización de las restricciones crediticias para las empresas formales, por ejemplo, permite que las más productivas se expandan atrayendo trabajadores con mejores salarios, lo que a su vez conduce a una selección más rigurosa de emprendedores (tanto formales como informales), de modo de que queden las mejores empresas, aumente la productividad del sector formal y mejore el atractivo de trabajar en él. Estas prioridades normativas, que abordan las limitaciones persistentes a la creación de empleos productivos en la región, son totalmente coherentes con el análisis que se realiza en la publicación sobre cómo responden los trabajadores y las empresas a los incentivos implícitos en los mecanismos de trabajo formales e informales.

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