1950, terminó la guerra a jugar futbol y El Maracanazo
- GirosNi

- 15 jun
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El mundial de futbol de 1950 fue uno de los más interesantes de la historia de los mundiales, no solo porque fue el primero después de la guerra, después de una interrupción de 12 años, sino porque siempre se le ha identificado como el mundial del Maracanazo, en el que Brasil perdió la Copa en un enredado sistema de juego que ellos mismos habían propuesto.
Los mundiales de 1942 y 1946 nunca se disputaron, por lo que toda una generación de futbolistas perdió la oportunidad de jugar el torneo más importante del planeta. Se respiraba un aire de paz, aún cuando Estados Unidos estaba en guerra con Corea del Norte y Francia con Vietnam del norte.

Se desarrolló entre junio y julio de 1950 en Brasil, que había logrado ser la sede después de perderla con el mundial de 1938 y el nunca asignado de 1942. Sin embargo fue un mundial diferente por no decir un mundial raro, realizado con apenas 13 selecciones, debido principalmente a las dificultades económicas de la posguerra de algunos de los países que ya habían clasificado.
Los grandes ausentes fueron Alemania y Japón excluidos por su papel en la guerra, aunque a Italia, campeón vigente sí se le permitió, pese a que su participación en el conflicto al lado de las potencias del eje.
Alemania, al terminar la guerra quedó bajo el dominio d las potencias aliadas, y Japón fue ocupado por Estados Unidos. En el caso de Alemania, la Federación Alemana de Fútbol, dejó de funcionar por la ocupación del país, para volver a hacerlo en 1950, cuando ya el mundial estaba definido, por lo que tuvo que esperar cuatro años para volver con el Mundial de Suiza de 1954.
El formato más extraño de las copas
En este campeonato no hubo final, debido a cambios en el formato de competencia de forma que era un torneo de todos contra todos y de esa forma se irían clasificando.
Para las eliminatorias se inscribieron 34 selecciones para una de las 16 plazas disponibles para la Copa Mundial. Los campeones de la última edición, Italia y el anfitrión Brasil, clasificaron automáticamente, por lo que quedaron en juego 14 cupos directos. Como se mencionó, la FIFA había decretado que Alemania y Japón no podían jugar por su papel en la Segunda Guerra Mundial como potencias del Eje.

En cambio, Italia sí fue admitida gracias a su dirigente Ottorino Barassi, presidente de la Federación Italiana, quien había custodiado el trofeo de la Copa durante el conflicto, aunado al hecho de que Italia nunca fue expulsada de la FIFA.
Además en las postrimerías de la guerra, con la caída de Benito Mussolini, el gobierno cambió de bando y se unió a los aliados combatiendo contra Alemania.
No obstante los campeones llegaron diezmados por la pérdida de la base de su selección un año antes, en el accidente de aviación de Superga, cerca de Turín, donde murieron 31 personas de los cuales 18 eran jugadores del Torino FC, base de la selección italiana. Por esta razón la selección italiana no quiso viajar en avión y lo hicieron en barco, un viaje cansado, con seleccionados de reemplazo.
El desafortunado regreso de Inglaterra
También este mundial, marcó un hito importante. Las cuatro asociaciones que conforman Reino Unido —Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte— jugaron por primera vez la fase clasificatoria luego de su reingreso en la FIFA. Reino Unido nunca había querido participar en este torneo ya que consideraban innecesaria la realización del mismo.
Consideraban que estaban por encima de todos los demás ya que al final de cuentas ellos fueron quienes inventaron el fútbol. Es por eso que no participaron en las Copas mundial de 1930, 1934, 1938. Los países de Reino Unido tampoco eran miembros de la FIFA, la que abandonaron en 1920, por contradicciones en cuanto a la participación en los torneos de países que durante la Primera Guerra Mundial de los que fueron enemigos.
Para los dirigentes británicos no era necesario participar en este tipo de torneos ya que "no necesitamos demostrar nada en un torneo organizado por otros. Ya sabemos que somos los mejores.", afirmaban us dirigentes.
Para el mundial de 1950, las cosas cambiaron y estos países decidieron participar en las eliminatorias, y la edición 1949-50 de su campeonato propio, el British Home Championship, sirvió como grupo clasificatorio con dos plazas directas.

Inglaterra y Escocia llegaron a la última jornada con las dos primeras plazas aseguradas, aunque la federación escocesa había asegurado antes del torneo que solo viajaría a Brasil si eran campeones, y no lo fueron, por lo que cumpliendo su palabra no viajaron a Brasil, siendo Inglaterra el único representante británico. La decisión escocesa cayó como balde de agua fría entre los jugadores quienes quedaron devastados y molestos, otro mundial perdido.
Al final, de 16 plazas disponibles, solo participaron 13, ya que Argentina declinó su participación por discrepancias con la FIFA. India, que tenía su cupo asegurado, no lo hizo por problemas económicos, la leyenda cuenta que la FIFA no los dejó participar porque en ese entonces jugaban descalzos, pero no hay evidencia de ello. Recién habían logrado su independencia de la corona británica. El otro país que no quiso participar fue Turquía quien también adujo problemas económicos.
Pitazo inicial
Junio de 1950 arrancó uno de los mundiales más extraños, con un formato único, aplicado solo para ese mundial. Este formato se dio a petición de Brasil en 1947.
El sistema era simple en lugar de jugar una fase eliminatoria como en las dos últimas ediciones, los 16 participantes previstos se dividirían en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno enfrentándose una vez entre sí, por el sistema de todos contra todos, y solo pasaría a la siguiente ronda final el campeón de cada grupo.

La novedad llegó en la fase final cuando por primera y única vez en la Copa Mundial, se celebraría una liguilla entre los cuatro campeones de grupos, a todos contra todos en tres jornadas. El campeón se definiría por fanados y perdidos o por puntaje.
La reforma para implementar esta última parte de la propuesta había dividido al comité organizador, pero los brasileños les convencieron de que aumentaría tanto la emoción como la recaudación. Así decidieron aplicar el nuevo formato. La edición de 1950 fue, por lo tanto, la única de la historia en la que no se celebró una final, aun cuando el partido entre Uruguay contra Brasil de la última jornada terminó siendo el decisivo. La propuesta brasileña jugó en contra de los sudamericanos.

Dada la situación de posguerra, los problemas continuaron y en 1948 la FIFA no pudo llenar los cupos que habían quedado vacante por lo que el Campeonato de 1950 quedó con 13 equipos. Así se conformaron cuatro grupo, dos con cuatro, uno con tres y otro solo con dos. Una locura, única en la historia del Mundial. El grupo cuatro lo conformaron Uruguay y Bolivia, con los primeros como claros favoritos. Y así fue derrotaron a los bolivianos 8-0.
Así empezó la Copa Mundial 1950. La primera etapa se dio sin problemas, salvo alguno que otra sorpresa como la victoria de Estados Unidos sobre Inglaterra 1-0 con un gol marcado por el único jugador profesional del equipo, un haitiano de nombre Joe Gaetjens. Ni los ingleses ni los periodistas lo podían creer, ya que Inglaterra había dado cuenta de Chile en el primer partido, 2-0. Así los ingleses, que se consideraban superiores, quedaban al borde del abismo por lo que necesitaban vencer a España para poder clasificarse, pero no pudieron y fueron eliminados.
La fase final
El nuevo formato establecía que el que ganara la llamada “liguilla”, ese ganaba automáticamente el campeonato. No habría Final. Brail, Suecia, Uruguay y España. La poderosa maquinaria de Brasil, era la superfavorita y todos daban por descontado que serían los campeones. En sus primer partido arrolló a Suecia (7-1) y después a España (6-1). Uruguay empató con España (2-2) y logró una agónica victoria 3-2 frente a Suecia. Así Brasil obtenía 4 puntos y Uruguay 3, España, 3 y Suecia 2. Uruguay todavía tenía un partido pendiente, contra los anfitriones. No había nada definido todavía, aunque con el desempeño de Brasil, nadie ponía en duda quien sería el nuevo campeón, ni siquiera en Uruguay.

El maracanazo
Ningún evento en la historia del deporte mundial ha marcado tanto a una generación como el llamado Maracanazo de 1950. Es la herida permanentemente abierta en la historia deportiva de Brasil.
Brasil se preparaba anticipadamente para celebrar un carnaval ampliado a todo el país. Todos daban por descontado que serían los nuevos campeones. No era la primera vez que los brasileños estaban más que confiados en su victoria. En Italia 1938, el entrenador sentó a los mejores jugadores brasileños en la semifinal contra Italia en el entendido que ganarían sin problema, para enfrentar la final con sus estrellas descansados. Fueron eliminados.

Así, Brasil terminó liderando el grupo con 4 puntos seguido de Uruguay. Los anfitriones solo necesitaban un empate para ser los campeones. La Garra Charrúa de Uruguay no tenía más alternativas que ganar y eso significaba escalar el Everest, lleno de minas y obstáculos por todos lados.
En Brasil nadie absolutamente nadie pensaba en que ese campeonato se le escaparía de las manos. Incluso en Uruguay, tampoco daban mucho por su selección, cuando mucho dar un buen juego y evitar la goleada.
Los medios de comunicación proclamaron a su selección como los, nuevos campeones. Los titulares del día siguiente ya estaban listos “Brasil campeón del mundial 1950”, además de homenajes ya preparados de antemano, incluso según La nación de Paraguay, las autoridades ya habían dado a hacer unas monedas conmemorativas con los nombres de los jugadores de la selección. En fin, la confianza en el triunfo estaba por los aires.

El alcalde de Río de Janeiro le dijo con toda seguridad "ustedes, que dentro de pocas horas serán aclamados campeones por millones de compatriotas", una afrenta para los uruguayos que pese a todo decidieron dar la batalla. Todo era fiesta en la ciudad y sobre todo en el recién inaugurado estadio MARACANÁ, el más grande del mundo con capacidad para 180 mil aficionados, aunque se estima que para el juego final habían alrededor de 200 mil. Se dice que al seleccionado le acompañaron unas 10 personas adicionales que acompañaron a la selección junto con su equipo técnico.
Entre banderas, gritos, alegría y bailes se dio el pitazo inicial. Nadie esperaba un primer tiempo tan reñido como el que estaban viendo. La atmósfera era tensa, aún cuando a Brasil solo le bastaba el empate. Pero todo cambió a los dos minutos del segundo tiempo cuando Brasil anotó el primer gol. Locura total.
El nuevo estadio parecía que se iba desplomar. Pero la alegría duró poco, al minuto 21 un gol de Uruguay, encendió las alarmas a los largo y ancho de todo Brasil, aunque con ese marcador todavía serían campeones. Pero no lo serían, al minuto 79 llegó el segundo gol uruguayo y con ello el caos total. La escena era surrealista. Jules Rimet, presidente de la FIFA que ya tenía preparado su discurso de entrega de la Copa a Brasil, tuvo que regresar apuradamente al palco para ver el desenlace del peor partido de la historia del futbol brasileño. El árbitro dio por terminado el partido 2-1 a favor de los Charrúas. Uruguay CAMPEÓN 1950.

Se dice que ese día fallecieron muchos fanáticos que no soportaron ver la caída de su imponente equipo. Por primera y única vez, todo Brasil enmudeció al mismo tiempo. Jules Rimet, entregó apuradamente la Copa a Obdulio Varela, capitán de la selección Uruguaya, y se escabuyó entre la multitud hasta desaparecer.
En Uruguay por el contrario, la fiesta explotó, y las calles de Motevideo quedaron pequeñas para la multitud que festejaba a su equipo campeón.

Ninguna historia de Brasil está completa si no se incluye el Maracanazo. Ese infame juego que dejó sin voz a todo un país, detuvo millones de corazones. Nunca en la historia del deporte mundial, la alegría pasó tan rápido a la tragedia. El Maracanazo marca un antes y un después para el futbol brasileño.



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