La Reserva Federal de Estados Unidos tiene nuevo presidente
- GirosNi

- 15 may
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Fiel a Donald Trump pero qué tanto, pregunta analistas econkómicos y financieros
En un ambiente inédito, marcado por conflictos, enfrentamientos, riesgos, tendrá que tomar medidas difíciles que podrían enfrentarlo con el presidente Trump

A partir de este viernes 15 de mayo la el Banco de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos tendrá a un nuevo presidente el economista Kevin Warsh, nominado por el presidente Donald Trump, y confirmado por el Senado el 13 de mayo de este año, quien tomará las riendas del banco central más poderoso del mundo en un momento de alta tensión para la economía global, tras semanas de incertidumbre sobre su confirmación. Un nombramiento que no solo es, o debe ser, importante para Estados Unidos sino para todo el mundo.
Warsh sustituirá a Jerome Powell, cuyo mandato finalizó este viernes 15 de mayo, y que se caracterizó por las tirantes relaciones con el presidente Donald Trump, debido a las posiciones encontradas respecto al manejo de las tasas de interés. El presidente ha presionado por bajarlas, mientras que el presidente de la Reserva Federal, se aferra a mantenerlas altas, en espera de que las condiciones cambien.
Warsh, es un financiero y exejecutivo bancario, con mucha experiencia, que ya formó parte de la Junta de Gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011, y que como fortaleza Warsh ya había sido tiene perfil de cercanía con Wall Street, y con sectores republicanos. Su candidatura fue impulsada directamente por Donald Trump.

Durante años se le ha considerado un “halcón” partidario de tasas de interés altas, como forma de controlar la inflación. Sin embargo, recientemente ha mostrado posiciones más alineadas con Trump, quien presiona por recortes de tasas para estimular crecimiento y mercados, algo que a partir de este 15 de mayo, estará puesta a prueba de fuego. Recientemente Warsh, declaró que la alta inflación es debido a "errores de política" de la Fed entre 2021 y 2022.
Ante el Congreso, Warsh aseguró categóricamente que “no será la mariioneta de Donald Trump ni de nadie más”, algo que se podrá a prueba casi en el mismo momento en el que asuma el cargo, tal y como ya lo adelantó el propio presidente que afirmó que “cuando mi hombre Kevin Warsh esté allí (en la presidencia de la Reserva Federal) tendremos las tasas de interés que yo Donald Trump, quiero”.
Contexto complicado
La llegada de Warsh a la Reserva Federal, se da en un contexto más que complicado para Estados Unidos, no solo por la inflación, que es un elemento más, sino por las condiciones geopolíticas.

1. El conflicto con Irán, el cual está lejos de resolverse y menos de que se logren los objetivos que el gobierno de Donald Trump se planteó. Hay dudas sobre el programa nuclear iraní, el régimen no fue destruido como lo planteó el presidente. El New York Times reveló esta semana que el ejércisto Iraní conserva prácticamente intacto su arsenal de misiles, citando a fuentes de inteligencia estadounidense, así como su capacidad ofensiva para mantener cerrado el importante estrecho de Ormuz.

2. Inflación persistente a nivel interno, que este viernes es de 3.8 por ciento, lo que según reportes oficiales, por primera vez en tres años, la velocidad de los precios superó al crecimiento de los sueldos. Mientras la inflación anual alcanzó el 3.8 por ciento, los ingresos promedio por hora avanzaron solo un 3.6 por ciento. Este conflicto ha provocado una crisis energética, el incremento del transporte aéreola aerolíneas han trasladado el incremento a los consumidores y finalmente hma incidido en este incremento de la inflación el efecto de los aranceles de las administración, lo cual ha encarecido el precio de los productos importados. Según CNBC, citando a analistas económicos, estos advierten que la inflación podría llegar al 6 por ciento.
3. Deuda externa pública a principios de mayo alcanzó los 39 billones de dólares, entre deuda pública y deuda intragubernamental, que constituye el 125 por ciento del Producto Interno Bruto de ese país. Es la primera vez que la deuda supera el PIB desde la Segunda Guerra Mundial, según datos del departamento del Tesoro estadounidense. El problema es que esta deuda está creciendo de forma acelerada, “7390 millones de dólares diarios”, de acuerdo con el departamento del Tesoro.
4. Polarización política interna. Si bien no es económico, tiene fuerte incidencia en los mercados. En noviembre se realizarán elecciones de medio período, las cuales están marcadas por los fuertes enfrentamientos entre los dos partidos, como pocas veces se ha visto en la historia estadounidense y eso convierte este problema en algo mucho más peligroso de lo que se cree, ya que el debate económico empieza a contaminarse con la política. En este aspecto el congreso puede volverse más infuncional y los acuerdos fiscales y económicos serán más difíciles de lograr, como efectivamente ya se está viendo, con lo que podría aumentar la volatilidad, aumenta la incertidumbre, algo de lo que el sistema financiero norteamericano ha presumido, la certeza; y finalmente como resultado lógico los mercados se pueden volver más nerviosos.

En este contexto el nuevo presidente de la Reserva Federal, no la tiene fácil, dado que tiene que tomar decisiones muy complicadas. Para Donald Trump bajar las tasas de interés puede tener una motivación política y electoral, para el técnico de la Reserva esa decisión va mucho más allá del activismo político. Se decisión tiene repercusiones mundiales.



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