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CEPAL prevé un ritmo de crecimiento lento para América Latina y el Caribe

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    GirosNi
  • 27 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que la región continúa transitando una senda de bajo crecimiento y para 2026 prevé que las principales fuentes que han sostenido la actividad económica en los últimos años —el consumo privado y la demanda externa— pierdan dinamismo. Según sus nuevas estimaciones, la CEPAL proyecta que el crecimiento del PIB regional alcanzaría un 2,4% en 2025 y un 2,3% en 2026. De confirmarse estas previsiones, la región acumularía cuatro años de bajo crecimiento, con un crecimiento promedio anual de apenas 2,3%.


En la presentación de su informe anual Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025, la comisión regional de las Naciones Unidas indicó que el consumo privado perderá fuerza en 2026. De Acuedo con la CEPAL, el consumo ha sido el motor principal de la actividad económica en los últimos años, y ha explicado más de la mitad del crecimiento del PIB regional. Sin embargo, la CEPAL proyecta que esta contribución tendrá una disminución en 2025 y 2026, en un contexto marcado por un menor dinamismo de la demanda externa y un crecimiento más bajo del empleo.


El informe reporta diferencias en las trayectorias de la actividad económica a nivel subregional, donde América del Sur crecería 2,9 por ciento en 2025, impulsada por la recuperación de Argentina, Bolivia y Ecuador tras contracciones en 2024. Para 2026 se proyecta una desaceleración a 2,4 por ciento, debido a un menor crecimiento en la mayoría de sus economías.


Centroamérica podría crecer más pero bajo presión


Por su parte, Centroamérica registra una expansión de 2,6 por ciento en 2025, afectada por el debilitamiento de la demanda de Estados Unidos. Sin embargo se proyecta que para 2026 se dé una mejora el 3,0 por ciento, aunque persisten riesgos de vulnerabilidades vinculadas al comercio, las remesas, el acceso a financiamiento y la exposición al cambio climático.


Para el Caribe las perspectivas de crecimiento son mucho más optimistas y se espera un crecimiento de 5,5  por ciento en 2025 y 8,2 por ciento en 2026, apuntalado por el importante crecimiento de la actividad petrolera en Guyana, y apoyado por la normalización del turismo y un mejor desempeño de la construcción. No obstante, esta subregión está sujeta a una elevada exposición a desastres naturales, lo que condiciona la capacidad para crecer de estas economías.

En cuanto al empleo, el informe de la CEPAL estima que también perderá dinamismo: 2,0 por ciento en 2024, 1,5 por ciento en 2025 y 1,3 por ciento en 2026. En materia de precios, la inflación regional podría mantenerse bajo control, alcanzando una media de 3,0 por ciento en 2026, superior al 2,4 por ciento estimado para el cierre de 2025, aunque por debajo de los niveles observados durante los choques inflacionarios de 2021-2022, y en torno a los valores objetivos de los bancos centrales en la región.


Riesgos latentes


No obstnate el informe advierte que el escenario de 2026 estará condicionado por múltiples riesgos externos e internos.

En cuanto a los externos, el crecimiento de la región estará supeditado a las dinámicas que se observen tanto en el crecimiento del PIB mundial, en especial de los principales socios comerciales, como en el comercio mundial. De igual forma, influirá la postura de la política monetaria en los Estados Unidos, que ha sido más expansiva, y los posibles cambios en la política económica y comercial de este país. Asimismo, la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, y la posible volatilidad de los flujos de financiamiento externo, incluida la inversión extranjera directa y las remesas, pueden afectar el crecimiento regional en 2026.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario general de la CEPAL
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario general de la CEPAL

A lo interno de la región, el crecimiento del PIB se puede ver afectado por el desempeño de los mercados laborales y su impacto sobre el ingreso de los hogares y, por ende, sobre el consumo, por la vulnerabilidad estructural de muchas de las economías de la región frente a desastres naturales y por las presiones que se puedan derivar del peso de los recursos destinados al servicio de la deuda. Adicionalmente, la velocidad de reducción de la tasa de inflación, y de la flexibilización de la política monetaria, serán determinantes en la evolución del consumo y de la inversión.


Crecimiento más alto, sostenido y resiliente


Ante este panorama, la CEPAL destaca la urgencia de fortalecer y ampliar el espacio de la política macroeconómica. En un entorno global transformado por la fragmentación económica, el cambio climático, los cambios demográficos y la acelerada revolución tecnológica, los países necesitan marcos de política capaces de reducir vulnerabilidades y, al mismo tiempo, movilizar recursos para la transformación productiva.


El Secretario Ejecutivo de la institución, José Manuel Salazar-Xirinachs, planteó que para salir de la trampa de baja capacidad para crecer son necesarias políticas de desarrollo productivo de mayor ambición, más hoy bajo las nuevas condiciones de rivalidad geoeconómica, combinadas con políticas macroeconómicas que muevan más recursos para el crecimiento, la innovación, la diversificación económica, la transformación productiva y la creación de empleos de calidad. Solo así la región podrá fortalecer su resiliencia y avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible.

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